Es lo que tiene el mes de septiembre. Te levantas por la mañana con un cielo azul y unas ganas de irte a la playa que te mueres. Te dejas caer después de comer a dormir una pequeña siesta, sus dos horitas de rigor, y cuando te levantas compruebas que ha caído AGUA PARA TODOS.
Claro, no te queda más opción que coger la cámara y asomarte a la ventana. Y si, por casualidad, justo frente a tu casa el cielo se divide entre gris tormenta y azul soleado…pues lo tienes que aprovechar.
Espero que os guste.












