Una conjunción de colores y sabores.

Todo un descubrimiento la comida thailandesa. No sólo por sus sabores, incluyendo el picante, sino también por la variedad cromática que hace que no sólo entre por la boca sino también por los ojos.

Esta composición salió sin prepararla, pero creo que resulta bastante agradable. Opté por desenfocar los tonos más fuertes, pero si hay más ideas…Espero vuestros comentarios.

Marisco con un poco de arroz.

Normalmente el plato es arroz y marisco, pero hoy lo he hecho al reves, un puñadito de arroz y muuuuuuuuucho marisco, para que la comida estuviese sabrosa.

Que aproveche.

Cinco minutos reposando en la sartén…y al plato.

Como me compré una malla de almejas, las que no he usado con el arroz me las he hecho al vapor de aperitivo…que no se diga que uno no se cuida.

Disfrutando un asado de pollo

El otro día que andaba inspirado me puse y le hice unas cuantas fotos al asado de pollo con patatas que me estaba preparando para comer.

Espero que lo disfrutéis, visualmente, tanto como yo comiéndomelo ;-).

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Un buen plato de comida casera.

Ultimamente cocino menos, y lo que hago lo suelo congelar para comérmelo a lo largo de la semana en el trabajo. Así que aprovecho los fines de semana para tomarme algo que realmente me apetezca. Hoy arroz y pollo, algo sencillo pero que me apetecía mucho.

Estáis invitados 😉

He tenido que contenerme para dejarlo reposar 5 minutos y no comérmelo directamente de la sartén.

Un plato veraniego: almejas al vapor

Pues hoy no voy a escribir mucho, creo que estas dos imágenes valen por si mismas. Doy fe de que estaban de rechupete. Como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.

Dicen en la película de Los Inmortales que sólo puede quedar uno, aquí la escabechina fue total y no dejé supervivientes.

El plato no tiene misterio. Comprar almejas, lavar almejas, poner almejas en sarten hasta que se abran, colocar en plato, poner limón y comer.

Ni que decir tiene que acompañado por un «quintico helao» es como mejor se toman.

Lo bueno de trabajar en comuniones

Hace dos domingos me tocó hacer una comunión a un buen amigo. Todo ha ido bien, contento con el resultado. Pero lo que quiero mostraros es el plato central de la comida.

Os prometo que di buena cuenta de ella, estaba aún mejor de lo que aquí aparece. Cosa difícil.

Asado de pollo, para abrir boca.

El otro día estaba en la duda sobre que cocinar, pero tenía muy claro que el plato iba a llevar pollo. Barajamos unas opciones, miramos si hay ingredientes, y listo.

Un asado de pollo, para chuparse los dedos. Y no lo digo figuradamente, lo hice.

Al final estos platos son los más sencillos de hacer, 10 minutos para preparar el recipiente con los ingredientes, el horno precalentado a 250º y luego 90 minutos a 190. El resultado espectacular, una pena que en 10 minutos desaparece del plato.

Lubina al horno, placer sin igual

Revisando el frigorífico observé con placer que tenía una lubina, así que decidí el plato que me iba a comer al día siguiente. Una lubina al horno, con sus patatas, piñones, ajitos, tomate y cebolla.

Dicho y hecho, preparar la rustidera, colocar los elementos…y listo. A comer.

Homenaje al pastelico de carne (#pastelicodecarne)

No podía dejar pasar esta oportunidad de hablar de uno de mis manjares preferidos el #pastelicodecarne. Cualquiera que esté en twitter se habrá dado cuenta de que ese hastag ha protagonizado varios días de esta semana llegándose a convertir en TT nacional.

Primero una breve alusión histórica. En el archivo provincial de Murcia se encuentran las ordenanzas que mandó redactar Carlos II para la ciudad de Murcia y su huerta en 1695. En ellas se detalla la necesidad de usar buenas materias primas, de cómo trabajarlas y conservarlas como si de unas medidas higiénico sanitarias del siglo XVII se tratase: » ordenamos y mandamos, que ninguno sea osado de gastar carne de cabra, ni oveja ni carne mortecina de ninguna cosa, sopena de dos años de destierro precisos y de que serán castigados conforme ha derecho, y tres mil maravedíes, aplicados conforme a la ordenanza«.

Así que es de suponer que ya antes su consumo era importante, y hasta nuestros días ha llegado. No todo lo que viene de antes tiene que ser malo, ni todo lo que nos va a venir tiene que ser bueno.

Siempre que paso mucho tiempo fuera es algo que echo de menos. Luego se puede entrar en la discusión de en que sitio los hacen mejor, peor…Yo reconozco que me gustan de varios sitios. Y como nadie me va a pagar por poner su nombre aquí, ni me van a hacer descuento la próxima vez que vaya a comprarme uno, pues no voy a hacerles publicidad 😉

Ni que comentar tiene que acompañado de un “Agüica de Espinardo” es todo un placer.

Aquí os dejo unas fotillos del que me cené anoche viendo al Real Madrid.

Que aproveche.

Un plato con fundamento: Judías pintas

Cuando decidí irme a vivir solo una de las cosas que tenía más clara era que no iba a comer platos precocinados, ni pizza y hamburguesas a diario. Así que no me quedaba otra que aprender a cocinar, tanto el básico huevo frito como otros platos más elaborados. Dicho y hecho, hablé con mi madre y he ido haciéndome un recetario con las comidas que ella hace, y que yo intento reproducir con mayor o menor fidelidad.

Muchos ya habréis visto algún que otro plato que he ido poniendo. Ayer invité a mis padres a comer, y como hacía un día lluvioso, el plato fue unas alubias pintas, que no es por nada, pero estaban de rechupete. Con su tocino, su morcilla, su chorizo…ricas, ricas, ricas. En mi línea de seguir una dieta equilibrada 🙂

Aquí está la prueba gráfica.

Hoy un plato saludable y nutritivo

Normalmente siempre os pongo las fotografías de algún plato ya cocinado, hoy voy a presentar los ingredientes básicos que lo componen.

Lo primero, un filete de panga, donado para la ocasión por mi señora madre. No es el mejor pescado del mundo, incluso he leído que hay controversia sobre su consumo, pero no me resulta desagradable. Eso si, acepto también merluza y demás pescados, las donaciones ya sabéis a donde enviarlas.

Por supuesto no vamos a comer sólo eso, así que habrá que ponerle algo de guarnición. Hoy he decidido ponerle unos pimientos de padrón y unos champiñones. A estos últimos les añado unas gotitas de aceite de oliva con guindilla macerada al hacerlos, así están picantes, que es como los prefiero.

Y, por supuesto, no puede falta el plato ya listo para comer. Va por ustedes.

A lo básico hay que añadir un ajo cortado, aceite, perejil y un poco de sal…con eso y un poco de tiempo. Sale un plato exquisito.

No hay nada como comer bien.

El otro día, y siguiendo con mi régimen estricto, me hice este platito. Así, a primera hora, para abrir boca os dejo un par de fotillos.

Que aproveche (mejor ahora que a las 13, seguro que alguno le pegaba un bocado a la pantalla del ordenador).